SOBRE REVISIONISMO HISTORICO
Para José María Rosa (“Historia del revisionismo y otros ensayos”, Bs. As., Merlín, 1968) como para muchos otros autores enrolados en el llamado “revisionismo rosista”, el origen del revisionismo histórico argentino se remonta hasta Adolfo Saldías, autor, a fines del siglo XIX, de una “Historia de Rosas y su época”, en la que por primera vez desde 1852 se reivindica (tímidamente) la figura del célebre caudillo bonaerense. Otros historiadores de la misma tendencia, como Luis Alberto Murray, opinan en cambio que el revisionismo lo inició en Europa Juan Bautista Alberdi.
Es cierto que a partir de la batalla de Pavón (1861) y la consecuente caída de la Confederación Argentina con sede en Paraná, la historia que prevaleció fue la creada por Mitre, López, Domínguez y sus continuadores. Mitre y su partido se habían enseñoreado del país a sangre y fuego y la creación de una historia “ad usum delphini” formaba parte del proyecto de los hombres del puerto con el fundador de “La Nación” a la cabeza. “Historia, es decir política”, tituló su libro el citado Murray.
Sin embargo, “La Vida del Chacho” de José Hernández, los escritos políticos de Carlos Guido y Spano y el extraordinario folleto de Olegario V. Andrade “Las dos políticas”, para no hablar de los “Escritos póstumos” de Alberdi, trabajos silenciados ignominiosamente en nombre de los “nobles odios” del liberalismo mitrista, son casi subterráneos canales por donde siguió fluyendo la memoria popular de los argentinos en aquellos años difíciles de ofensiva oligárquica.
En el siglo XX, particularmente a partir de la reconstrucción de un frente político nacional (primero con Yrigoyen, luego con Perón), los diques se rompieron y el revisionismo histórico, es decir “la otra historia”, la olvidada, la sepultada, la silenciada - con tinte rosista o sin él-., volvió a campear por sus fueros.
Hoy, con otros ropajes, la historia mitrista sigue viva en autores como Romero, Luna, Halperín Donghi y una larga lista de profesores y académicos que en temas cruciales del devenir nacional, aun criticando a Mitre y a Levene, coinciden en lo esencial con ellos. Las armas de la crítica nacional, es decir popular, debe apuntar hacia ellos y sus sofismas. Es lo que un autor de la tendencia revisionista actual, Norberto Galasso, ha llamado “la larga lucha de los argentinos”.
Jcjara
elguardian2007 dijo
JEAN BEAUFRET:
“ME PREGUNTO DÒNDE SE ENCUENTRA PARA ESTA GENTE, EL LIMITE DE LA LEALTAD CIENTIFICA”.
TESTIGO No. 1
JEAN BEAUFRET, filòsofo, especialista en HEIDEGGER, Francia.
Persecucion: Jean Beaufret, (J B) le da la razón a Faurisson. El no cree en las càmaras de gas. En la reacción hostil cree reconocer la mentira. En el gran periódico francés “LE MONDE” apareció el 9 de enero de 1,988, en la página 28, el siguiente artículo de Michel Kazman, el cual se imprime tanto en facsímil en francés como también en parte traducido al español.
Le Monde, sábado 9 de enero de 1988 pàgina 28:
Debajo del título El filòsofo Jean Beaufret (especialista en Heidegger) comparte la tesis revisionista de Faurisson respecto a las càmaras de gas. Despuès de que en el “LE MATÌN” de Paris un ex – alumno de Jean Beaufret, M. Emmanuel Martineau, indicó que (Jean Beaufret) compartìa la tesis revisionista de Faurisson acerca de las afimaciones sobre las càmaras de gas para la aniquilación de seres humanos, Faurisson publicò en “annales d´historie rèvisionnistes” No. 3 (Anales de Historia Revisionista No3) dos castas de Jean Beaufret que èste le había dirigido despùes de publicar parte de una de las cartas de “ANNALES…” (22 de noviembre de 1978) en Le Monde. En dicha carta Beaufret expresa, primeramente, su indignación frete a la furia de la prensa contra la tesis de Faurisson y escribe luego:
“…Nosotros vivimos ahora el fin de un dogma de la historia y al mismo tiempo toda la agresividad, que generalmente ostenta un dogmatismo. Los niños con las “manos cortadas” que nunca fueron hallados, a los que GIDE cita en su diario, son superados ampliamente con esta propaganda Dogmàtica. Creo que he transitado por el mismo camino que usted. Tambièn yo me volvì receloso por las mismas dudas de otros. Fue una suerte para mì haberlo expresado tan sòlo verbalmente.
Sin embargo, me pregunto dònde se en cuentra para esta gente el lìmite de la lealtad científica. A través de Maurice Bardèche –un viejo amigo cuyas opiniones no suelo compartir- me volvì susceptible a sus ideas…
Pero sus opiniones políticas no están aquí en discusiòn. Como dijo Leibnitz, aquí se tratan tan sòlo hechos históricos. Ahora han soltado la jauría. Mucha suerte para el futuro. Tal vez encuentre colegas que despierten de su letargo y ojalà a la larga, las universidades no sigan tan obedientes como hasta ahora…”
Al final del artículo en “Le Monde”, el redactor Michel Kajman expresa “Seguramente esta publicación provocarà una polémica. En ella, los aspectos políticos e históricos de esta discusión podrían llegar a una disputa acerca de la pregunta erizada sobre la relación de la metodología y los hechos, sin dar lugar a la habitual confusión y las circunstancias que de ellas surgen”.
16 Mayo 2008 | 09:26 PM